La cara oculta del Trueque
Heloisa Primavera, Octubre 2001
www.redlases.org.ar
El club del Trueque primero, allá por el 1995, la Red Global de Trueque Solidario, luego, a partir de 1997, son procesos que la opinión pública fue conociendo lentamente. Y, casi siempre, mal. En general se asoció la movida a una forma de “intercambio primitivo”, donde alguien llevaba un pullover y salía con una licuadora, a semejanza de lo que ocurría en alguna placita del barrio de Palermo sensible.
Con el tiempo, en el primer año del Siglo XXI, los “fundadores” lograron sentarse en los despachos del Ministerio de Economía para “asesorar” al país - por la módica suma mensual de US $ 6.000 (seis mil dólares) - acerca de cómo se replicaba la producción del “milagro” de la multiplicación de los panes y los peces. Cuando los bien intencionados altos funcionarios se enteraron de que en la distribución había las mismas desviaciones del capitalismo neoliberal salvaje, los echaron de las oficinas de Palacio, pero ya era tarde...
Habían quedado huellas suficientemente profundas para consolidar la confusión en la memoria colectiva, como si los “salvadores” de la economía popular fueran los únicos autorizados por el Estado como los habilitados a formar las nuevas filas del proletariado emergente: en vez de dinero, papelitos verdes (“el dólar del trueque”); en vez de empleo, trabajo desregulado con distintos subsistemas de explotación. Se entronizaron los “bonos nacionales”, con CUIT (!),como los únicos válidos en todo el territorio nacional.
Así, lo que fue una potencial herramienta de liberación de la gente - promotora de ciudadanía política a partir de la ciudadanía económica (vaya salto epistemológico!) - se convirtió en un nuevo chiche de explotación de los que “saben” menos por los que “saben” más… cómo hacer trampa; de los que tienen “nada” por los que tienen “algo” muy parecido a la viveza criolla, aunque más no sea una razonablemente aceitada fábrica de papelitos de colores.
Las aguas hoy están bien divididas en una Red GLOBAL de Trueque, donde pocos ganan mucha plata, y una Red de Trueque SOLIDARIO, donde muchos ofrecen trabajo voluntario para disminuir la brecha vergonzosa entre los que se siguen cayendo del mapa y los que aun no corren riesgo. Y la revolución no fue. Pero todo no está perdido...
A partir de diciembre del 2001, dos fenómenos proliferaron a la velocidad de hongo-después-de-la-lluvia: cacerolazos y clubes de trueque. Era de esperar, por lo tanto, que el caos de los primeros intentara encontrar algún orden en el espacio de los segundos. Y la tentación sigue siendo grande.
Como, a diario, los clubes de trueque vienen siendo mostrados por los medios como el “milagro argentino”, o al menos como respuesta eficiente a la doble crisis que estamos viviendo – de escasez de dinero y de escasez de vínculos sociales afectivos - los que estamos adentro y creemos ver la parte sumergida del “iceberg” tenemos la responsabilidad de transmitir, a los recién llegados nuestra visión de lo que está ocurriendo. Aunque se habla mucho del fenómeno, se desconoce que esa experiencia que pronto cumplirá los siete años ha producido diferentes tipos de “clubes de trueque”, también llamados “Nodos”, en referencia a su vinculación como puntos de una Red.
Personalmente, creo ilustrativo transcribir un diálogo que escuché hace algunos días en una localidad del conurbano, pese a que las referencias a episodios similares son cada vez más frecuentes. Para ello, es necesario informar previamente al lector que, en la jerga interior de la Red, se denomina “crédito” al instrumento utilizado como intercambio y que, al que es generosamente distribuido por el grupo fundador (La Bernalesa) se lo denomina “el del arbolito", porque tiene un ombú impreso en una de las caras. Es el más numeroso en circulación, superando las 50 millones de unidades en el país, no porque haya más personas adheridas al sistema, sino por su peculiar sistema de distribución, como se explica más adelante. Los Nodos y la población más numerosa en el conurbano son los de Zona Oeste, cuyo crédito se conoce como el del "ojito", por una figura con la que se diferencia la "marca de seguridad" con que cuentan ambas “cuasi-monedas” privadas, de gran utilidad para una enorme población hoy empobrecida por las políticas de ajuste estructural, acompañadas por sus multíplices cómplices nacionales e internacionales, da igual.
A. "Están pasando cosas raras en la Red. El otro día, mi mecánico no quiso aceptar los billetes de 50 créditos con que le fui a pagar el arreglo del auto. Eran 100 créditos y 30 pesos. Me dijo que no los aceptaba porque sabía que yo los había comprado..."
B. "Y... que hiciste?"
A. " Le dije: Y qué? Los compré! No los robé, y vos sabés que YO trabajo... Me fui a mi casa y los cambié por créditos "usados" de menor valor... y me los aceptó, medio a regañadientes, pero los aceptó... En mi Nodo se venden créditos todos los sábados, antes del horario de la feria..."
B. "En el mío, se venden los martes y viernes por la mañana: le entregas la fotocopia del documento y los 3$ y te entregan los 50 créditos; a veces en el momento, a veces tardan algunos días; el problema es que ahora solo hay billetes de 50 (créditos) y eso hace aumentar el precio de las cosas..."
A. "En mi Nodo, el problema es que no está llegando nada de materia prima y la coordinadora sabe que la gente se va con los del "ojito", que al menos fideos entregan... El problema es que ellos sólo pagan 50 créditos por mes a los coordinadores y La Bernalesa paga 200..."
No se trata de Kafka, ni Beckett, ni Pinti: es sólo la vida misma, después de las enseñanzas de La Bernalesa... Como dice el 2º principio de la termodinámica, parece que nos estamos enfriando con el universo y el milagro de la vida es cada vez más raro: es mucho más fácil comprar “dinero” una o dos veces por semana que TRABAJAR... ¿no?
Pero qué significa eso al interior de la Red y entre los clubes o Nodos. En realidad, éstos pueden permanecer aislados en sus lugares de origen o agruparse en distintas Redes de Trueque. En unos como en otras, se pueden observar al menos dos modelos, que se parecen a primera vista - porque hacen ferias semanales, usan para el intercambio unos papelitos denominados “créditos”, incluyen productos y servicios variados en sus listados de ofertas -pero que se diferencian en algunos valores y en su forma de gestión.
En muchos, el énfasis está puesto en favorecer el intercambio a través de la generación de una abundante masa de circulante, lo que se produce con la “venta” de créditos a todos los interesados, la organización es piramidal y hay apertura a empresas (casi siempre quebradas, para “salvarlas”), la capacitación es ultrarrápida y la vocación es la de utilizar un único crédito para todo el país y, si posible, al conjunto de países donde puedan llegar, conformando una “moneda privada” única, que podría ser utilizada “sin fronteras”... Para vacacionar en Brasil, por ejemplo.
Para ello, necesitan un Banco Central, que en el caso se sitúa en Bernal, en la sede de uno de los clubes muy numerosos, liderado por el grupo fundador. De allí salen, según información que circula en las redes, unos 750.000 créditos por día que se venden a razón de $2, $3 o $4, según la distancia geográfica o social del intermediario que los lleva a provincia. Como su nombre lo indica, ésta responde al nombre de Red GLOBAL de Trueque.
En otros, el énfasis está puesto en la construcción colectiva de un modelo de inclusión social, donde se intenta generar las prácticas democráticas de distribuir la riqueza producida a partir del trabajo, por lo cual el crédito es un simple instrumento de intercambio, al que se accede gratuitamente, por “regalo” de la generación precedente o donación anónima de los mismos socios, que entienden el riesgo de “vender” algo que se parece tanto al dinero, principalmente cuando éste escasea. Está organizada con asambleas de los Nodos, éstos se agrupan en regiones y éstas se articulan a nivel del país, todos los meses desde 1998, habiendo alcanzado este año el crecimiento suficiente para tener asambleas regionales, que se harán el mismo día del año y luego intercambiarán sus resultados y propuestas. Esta responde al nombre de Red de Trueque SOLIDARIO y se diferencia de su hermana por rechazar las prácticas de venta de créditos, tanto como el uso de dinero en los clubes. La entrada se paga por todo concepto en moneda social, que es como se suele llamar ese instrumento que pretende corregir la escasez de dinero, a favor de los que no lo tienen. Pese a la tentación de la crisis, no le preocupan las cantidades sino la calidad de vida que se construye en su interior. Se podría decir que corresponde a una iniciativa de radicalización de la democracia, donde el poder se desplazó hacia la producción de una moneda que es social y que corrige, desde los grupos organizados, los vicios de la otra...
Como en los casos de corrupción, en las operaciones de ventas de “créditos” del trueque, hacen falta TRES para sostenerlos: el que vende, el que compra y el que, conociendo, no interviene... Esperemos que ahora sean más los que sepan. Así de simple las cosas, quisimos hacer nuestro aporte del lado de la esperanza, ya que es muy fácil saber qué elegir cuando sabemos qué PROYECTO hay detrás de cada una de las Redes, la GLOBAL y la SOLIDARIA.
Como los clubes de trueque hoy garantizan la supervivencia de miles de hogares argentinos, no queremos sembrar el pánico, ni destruir la que parece ser la esperanza de tantos argentinos. Al contrario, estas líneas no son más que la respuesta a un pedido que nos hicieron hace algunos días en Villa Libertador San Martín, Entre Ríos: hacernos cargo de la responsabilidad de formular propuestas de “corregir el rumbo” de las iniciativas locales.
Empecemos con un poco de Historia, entonces. Desde los años ’30, en todo el mundo, las monedas complementarias siempre fueron monedas locales, que promovieron el desarrollo local y por ello siempre fueron emitidas, distribuidas y controladas localmente. Los ejemplos son muchos y muy variados: desde la “moneda local” de Ithaca, New York, impresa por Paul Glover desde 1992 y copiada en numerosas localidades norteamericanas, hasta la “moneda privada” que circulo en 1993-4 en Campina do Monte Alegre (Sao Paulo, Brasil) reemplazando a la moneda oficial, respaldada por la comunidad y la asociación de comerciantes; pasando por los mas de 2000 sistemas derivados del sistema canadiense pionero, iniciado por Michael Linton, en Vancouver, Canadá.
O sea, la solución es muy fácil, si queremos cambiar algo: volvamos a las monedas locales, para el desarrollo personal que apoya el desarrollo local.
Abajo el reinado de ese marketing de multinivel criollo, que torció el proyecto colectivo de una economía de solidaridad, en la cual era posible compartir la riqueza, distribuyendo poder político, a partir de la creación de un simple instrumento de intercambio que libera una porción importante del mercado de la escasez de dinero! Abajo los que optaron por vender papelitos de colores como “dinero” en todo el territorio nacional...
Y para no desperdiciar la inversión en pesos que hicimos al comprar nuestros “arbolitos”, queremos compartir una propuesta de rescate de nuestro trabajo: por ejemplo, a todos los bonos en nuestro poder, se les puede aplicar un simple sello con una leyenda que indique el nombre del Nodo o la región, acompañado de la sigla TTE, que los convertirá en “bonos locales” y sólo los usarán los nuevos socios que acrediten ser parte de un grupo y que se pongan de acuerdo en tener un nuevo Banco Central – ecobanco, o banco sin banqueros. En fin, basta recordar las condiciones iniciales de lo que en algún momento fue obvio y no necesitó ponerse por escrito, en esa iniciativa utópica a cuyos valores no queremos renunciar: Trabajo, Transparencia y Equidad.
Texto relacionado con Art29.
Este y más artículos de Heloisa Primavera en http://redlases.wordpress.com/archivos/.
En concreto, el siguiente documento complementa y amplía este artículo: http://redlases.files.wordpress.com/2008/02/es2003_milagrotruequehintze_hp.pdf
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